Calidad
Elaborar una gran sidra empieza en el manzanal. Como un viticultor con su viña, podamos cada árbol para abrir su copa: para que la luz del sol llegue a la flor en primavera, al fruto en verano, y la cosecha de otoño nos traiga buenas manzanas. Porque no hay buena sidra sin buenas manzanas.
La calidad continúa en la bodega. Como el vino, la sidra es un producto complejo, resultado de una fermentación alcohólica y una conversión maloláctica que hay que dominar, para que los aromas sutiles lleguen al paladar de quien la bebe.
Y la calidad se manifiesta, por último, en el gesto: la botella en la mano, el cuidado en la presentación, la invitación al placer incluso antes de abrirla. Elaborar productos bellos y buenos, fieles a nuestra naturaleza.
Nuestra ambición: crear grandes sidras con un lugar en las mejores mesas.
Legado
Cuatro generaciones desde 1923. La finca ha pasado de mano en mano dentro de la familia, y con ella un oficio perfeccionado generación tras generación. Abel, Maurice, Claude, Jean-René. Hoy, Thibault.
No hacemos sidra como una marca nueva que intenta abrirse paso en un mercado. La hacemos porque es lo que nuestra familia lleva haciendo desde hace casi cien años, y porque queremos hacerlo mejor que la generación anterior.
Transmitir significa también compartir lo que aprendemos. Visitas a la finca, encuentros en la bodega, cuvées de homenaje: todo esto construye un vínculo entre nosotros y quienes disfrutan nuestros productos.
Integridad
En un mundo donde apenas pasan seis meses sin un nuevo escándalo sanitario (pesticidas, PFAS, cadmio), la integridad empieza por ser honestos sobre cómo se elaboran los productos que consume.
En el Domaine des Cinq Autels, esta es nuestra promesa: sin pesticidas en los árboles, sin aditivos durante la fermentación, sin sulfitos añadidos. Naturaleza pura en la botella, para usted y para la tierra.
Respetar la naturaleza. Respetar el producto. Respetar a los clientes que confían en nosotros. Esa es la esencia de nuestro trabajo.